
La biomúsica es una terapia complementaria que se está imponiendo en Tucumán como apoyo a los tratamientos de rehabilitación. Qué es y cómo funciona
Creada hace una década, aproximadamente, la biomúsica es un terapia complementaria que viene abriendose paso y logrando una gran aceptación en pacientes, familiares de chicos con discapacidad y profesionales que ya comenzaron a hacer derivaciones al ver los efectos positivos que produce. El autor del Método es un músico argentino, Mario Corradini, y ya logró imponerlo en diez países, entre ellos Italia, donde reside actualmente.
"No se trata de una terapia alternativa, ni reemplaza ningún tratamiento, sirve para que los pacientes estén mas relajados y la terapia que llevan adelante con el psicólogo o el fonoaudiólogo, sea mas eficaz" explica Claudia Berraondo, entrenadora de biomusica en nuestra provincia.
Berraondo realizó los cursos de biomúsica en Rosario y luego en Cuba, interesada por las personas con discapacidad, en especial con chicos hipoacúsicos que recibieron implantes cocleares."El trabajo con los niños hipoacúsicos, para su rehabilitación, es muy estresante, porque son operados cerca de los tres años y el ritmo de terapia debe ser intensivo para que estén bien, o lo mejor que se pueda, cuando ingresen a la escuela primaria. Esto lo lleva a estar muchas horas en consultorios con distintos profesionales, y por lo tanto, están muy exigidos. Allí es donde actúa la biomusica haciendo que el niño se relaje y esté mas perceptivo a la hora de recibir el tratamiento, lo que ayuda mucho para que los resultados se vean en menos tiempo", agrega Berraondo.
En las sesiones de biomusica no solo se trabaja con sonidos sino tambien con distintos, ejercicios, juegos y bailes. Incluso se adaptaron juegos para que no sean competitivos sino cooperativos. El objetivo de estas actividades es la integración. Los miembros del grupo se unen para un propósito común y el logro es de todos. Esto refuerza los lazos de solidaridad, de comunicacion y se conocen entre ellos aprendiendo a convivir.
Estas practicas no son exclusivas para discapacidad, es una disciplina que puede ser experimentada por chicos desde los 2 años hasta adultos mayores, tengan o no una patología. Concretamente la biomusica se basa en el uso de la vibracion del sonido en el cuerpo, para ello ademas hay movimientos muy suaves, que junto a la musica especificamente compuesta van trabajando las distintas partes del cuerpo.
Berraondo tambien está trabajando con distintos grupos integrados por chicos convencionales, niños con Sindrome de Down y otras patologías como autismo e hiperquinesia. Tambien lleva adelante una experiencia piloto con chicos no videntes en el Conservatorio de Música donde , dice, los logros son muy buenos especialmente a lo que se refiere a la integracion del grupo.
"Los alumnos no videntes y los que no lo son, aprendieron unos de otros porque están compartiendo y asi reforzando sus vínculos"
En definitiva, la biomusica está dando sus primeros pasos en Tucumán prometiendo a ser una disciplina a imponerse a la hora de ayudar en la rehabilitacion y tratamientos prolongados. Una buena oportunidad para conocer el método se presentará el 17 de noviembre cuando visite nuestra provincia el credor del sistema, quien dará una charla en la Fundacion Integrar.