La propuesta principal es brindar un espacio para desarrollar la creatividad, la cual está íntimamente ligada a la subjetividad, o sea, lo que queremos significar con “Lo propio", tiene que ver con la búsqueda de lo interno, de aquello que muchas veces queda relegado por no ser compatible con lo "establecido" y de esa manera se deja adormecida una parte vital de todo ser humano en su aspecto más íntimo e individual.
Lo que buscamos con el taller de arte es devolverle a los participantes el estatuto de persona, de sujeto, a partir de descubrir y potenciar todas sus capacidades, constituirse como persona íntegra donde conviven sus capacidades y sus discapacidades (como en todo el mundo).
En el taller de expresión artística, la integración, está basada en la interacción social a través del arte, se elaboran producciones artísticas en donde cada individuo vuelca su mundo interno y brinda una parte de sí mismo en una creación que posee significado para él. Se trata de poner el acento en lo singular de cada uno, valorar al artista teniendo siempre presente que se es artista independientemente de la discapacidad, y con esto no se trata de negar sino de correr el "foco" y comenzar a ver a la persona en su totalidad.
Para todo esto el encuadre del taller artístico debe cumplir al menos con un requisito: mantener una estructura de saber abierto, o sea, no se debe dar ya establecido y cerrado un código de cómo se debe emplear las determinadas técnicas, la idea es que el taller de arte (cualquiera que sea) debe brindar la oportunidad para que el sujeto (cada uno en su nivel de posibilidades presentes) pueda apropiarse de algunas técnicas artísticas, para luego empezar a hacer él mismo, sin tener de ante mano fijado, por otro, lo que deberá hacer, se deja, entonces, la puerta abierta para el acto creador en su sentido más amplio.
Para reforzar estos conceptos veremos cuáles son los objetivos principales del taller en este contexto:
Ofrecer a los alumnos la oportunidad de descubrir toda una gama de posibilidades, donde sean protagonistas, donde puedan conectarse con aquello que les es propio, su subjetividad. Brindarles las herramientas necesarias para que puedan sentirse valorados y respetados como personas.
Acompañar a la persona en su búsqueda estética propia y su desarrollo potencial como artista, entendiendo a ésta figura en su aspecto más amplio, como persona c
reativa capaz de ofrecer a otro aquello que le es propio (lo que tiene para decir).
Ofrecer un ámbito donde, a través de diferentes técnicas y materiales, el individuo pueda comunicarse con su entorno y canalizar aquellas demandas internas que encuentran una vía de expresión accediendo a la sublimación.
Para lograr éstos objetivos es fundamental la intencionalidad de las actividades y recursos que se plantean, no pueden proponerse las mismas actividades para todos indiscriminadamente, estas deben apuntar a facilitar la expresión y la comunicación (teniendo en cuenta la particularidad de cada individuo, su recorrido, intereses, demandas, deseos, etc.), conocer unas cuantas técnicas artísticas no alcanza, con todo lo dicho hasta el momento va delineándose una condición para el coordinador de un taller de arte y expresión: debe tener, él mismo, en su mirada, en su expectativa, en su deseo: un criterio artístico, esto implica que apostará a la creación artística, entendida en su amplio sentido ‑ que va desde la concreción expresiva sobre distintos materiales, hasta el encuentro, la sorpresa creadora, hasta el acto creador mismo ‑, sin imponer parámetros estéticos preestablecidos, o cumplir metas pedidas por la institución.
Lo que buscamos con el taller de arte es devolverle a los participantes el estatuto de persona, de sujeto, a partir de descubrir y potenciar todas sus capacidades, constituirse como persona íntegra donde conviven sus capacidades y sus discapacidades (como en todo el mundo).
En el taller de expresión artística, la integración, está basada en la interacción social a través del arte, se elaboran producciones artísticas en donde cada individuo vuelca su mundo interno y brinda una parte de sí mismo en una creación que posee significado para él. Se trata de poner el acento en lo singular de cada uno, valorar al artista teniendo siempre presente que se es artista independientemente de la discapacidad, y con esto no se trata de negar sino de correr el "foco" y comenzar a ver a la persona en su totalidad.
Para todo esto el encuadre del taller artístico debe cumplir al menos con un requisito: mantener una estructura de saber abierto, o sea, no se debe dar ya establecido y cerrado un código de cómo se debe emplear las determinadas técnicas, la idea es que el taller de arte (cualquiera que sea) debe brindar la oportunidad para que el sujeto (cada uno en su nivel de posibilidades presentes) pueda apropiarse de algunas técnicas artísticas, para luego empezar a hacer él mismo, sin tener de ante mano fijado, por otro, lo que deberá hacer, se deja, entonces, la puerta abierta para el acto creador en su sentido más amplio.
Para reforzar estos conceptos veremos cuáles son los objetivos principales del taller en este contexto:
Ofrecer a los alumnos la oportunidad de descubrir toda una gama de posibilidades, donde sean protagonistas, donde puedan conectarse con aquello que les es propio, su subjetividad. Brindarles las herramientas necesarias para que puedan sentirse valorados y respetados como personas.
Acompañar a la persona en su búsqueda estética propia y su desarrollo potencial como artista, entendiendo a ésta figura en su aspecto más amplio, como persona c
Ofrecer un ámbito donde, a través de diferentes técnicas y materiales, el individuo pueda comunicarse con su entorno y canalizar aquellas demandas internas que encuentran una vía de expresión accediendo a la sublimación.
Para lograr éstos objetivos es fundamental la intencionalidad de las actividades y recursos que se plantean, no pueden proponerse las mismas actividades para todos indiscriminadamente, estas deben apuntar a facilitar la expresión y la comunicación (teniendo en cuenta la particularidad de cada individuo, su recorrido, intereses, demandas, deseos, etc.), conocer unas cuantas técnicas artísticas no alcanza, con todo lo dicho hasta el momento va delineándose una condición para el coordinador de un taller de arte y expresión: debe tener, él mismo, en su mirada, en su expectativa, en su deseo: un criterio artístico, esto implica que apostará a la creación artística, entendida en su amplio sentido ‑ que va desde la concreción expresiva sobre distintos materiales, hasta el encuentro, la sorpresa creadora, hasta el acto creador mismo ‑, sin imponer parámetros estéticos preestablecidos, o cumplir metas pedidas por la institución.
Creemos que es posible generar estos espacios de expresión...y estamos trabajando en ello!
Gracias querida"Escuela Especial Alcira de Helgueta" de Lamadrid, Tucumán por las imágenes de los trabajos de sus niños!
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