
Uno de cada 16 niños en edad preescolar tendría una alteración visual por lo menos en un ojo, según sugiere un estudio efectuado en Australia.
Las causas principales son el astigmatismo, la hipermetropía y la ambliopía (ojo perezoso).
Esto destaca la importancia de diagnosticar y corregir los problemas visuales en niños pequeños antes de comenzar la escuela, publican los autores en la revista Ophthalmology.
"En especial porque si existe una disminución visual elevada, empeorará", dijo el doctor Rohit Varma, coautor del estudio de la University of Southern California.
En la niñez, indicó, los trastornos visuales menores se "arreglan fácil" con anteojos. "En muchos casos, si no se corrigen, no se podrían resolver más tarde", agregó Varma.
El equipo de la University of Sydney les realizó exámenes visuales a más de 1.000 niños de entre 2,5 y 6 años. En total, entre el 6 y el 7 por ciento tenía una disminución visual en por lo menos un ojo y casi el 3 por ciento tenía problemas en ambos ojos.
El astigmatismo, que causa visión borrosa, fue el trastorno más común, en la mitad de esos niños. Les siguieron la hipermetropía y el ojo perezoso.
Los varones y las mujeres eran igualmente propensos a tener esos problemas; tampoco hubo diferencia entre etnias. Aun así, los bebés con "bajo peso al nacer", según los registro oficiales de salud, tenían más riesgo de padecer esos trastornos que los niños nacidos con peso normal.
Las tasas de trastornos visuales registradas en Australia son similares a las de Estados Unidos.
Los niños desarrollan problemas visuales por muchos motivos, algunos prevenibles y otros no. "Algunas causas son hereditarias o genéticas", dijo el doctor Michael Repka, del Instituto del Ojo Wilmer, de Johns Hopkins.
"Existen algunos indicios de la influencia del ambiente, tanto en términos de la dieta como de otras exposiciones", agregó Repka, que no participó del estudio.
Repka explicó que la pesquisa es la única forma de detectar los problemas visuales infantiles. El panel de expertos US Preventive Services Task Force recomienda examinarle la visión a los niños por lo menos una vez entre los 3 y 5 años, en especial para detectar el ojo perezoso.
Por lo menos en Estados Unidos, "no existen varios métodos de calidad para examinar a los niños y detectar trastornos de manera precoz", comentó Varma.
Fuente: Ophthalmology
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