La tos ferina es una enfermedad muy contagiosa causada por un tipo de bacteria llamado Bordetella pertussis. Entre las enfermedades que pueden prevenirse a través de las vacunas, la tos ferina es una de las que ocurren con más frecuencia en los Estados Unidos.

Existe una alta cobertura de vacunación para los niños en todo el país. Sin embargo, la protección que ofrece esta vacuna infantil disminuye con el tiempo. Los adolescentes y los adultos necesitan ser revacunados, aunque hayan recibido toda la serie de vacunas durante su infancia.
A su vez, las vacunas contra la tos ferina son muy eficaces, pero no lo son en un 100%. Si hay muchos casos de tos ferina en la comunidad, existe la posibilidad de que las personas contraigan esta enfermedad altamente contagiosa aunque hayan recibido todas las vacunas. Si a usted o a su hijo le da un resfriado acompañado de tos intensa o prolongada, podría tener tos ferina. La mejor forma de saberlo es consultar a su médico.
Síntomas
La tos ferina puede enfermar gravemente a bebés, niños y adultos. En un comienzo la enfermedad se manifiesta con los síntomas del resfriado común, con congestión nasal o moqueo, estornudos y tal vez tos o fiebre leves. Pero después de 1 o 2 semanas comienza la tos fuerte. Los bebés y niños enfermos de tos ferina tosen en forma intensa y rápida, una y otra vez, hasta que les falta el aire de los pulmones y se ven forzados a inhalar con una inspiración que emite un fuerte sonido similar a un silbido prolongado. La tos ferina es de mayor gravedad en los bebés; más de la mitad de los bebés menores de 1 año de edad que se enferman necesitan ser hospitalizados. Aproximadamente 1 de cada 20 bebés con tos ferina adquiere neumonía (infección de los pulmones), y cerca de 1 en 100 tendrá convulsiones. En casos inusuales, la tos ferina puede ser mortal, especialmente en los bebés.
Cómo se propaga la tos ferina
Por lo general, las personas con tos ferina la contagian al toser o estornudar cerca de otras personas, quienes luego inhalan la bacteria causante de esta enfermedad. Muchos bebés que se contagian de tos ferina la adquieren de sus padres, hermanos mayores u otras personas que los cuidan, quienes a veces ni siquiera saben que tienen la enfermedad.
Prevención de la tos ferina
La mejor forma de prevenir la tos ferina es vacunarse. En los Estados Unidos, la vacuna contra la tos ferina recomendada para los niños se llama DTaP. Esta es una vacuna combinada segura y eficaz que protege a los niños contra tres enfermedades: difteria, tétanos y tos ferina. Para recibir la protección máxima contra la tos ferina, los niños necesitan recibir cinco inyecciones de la vacuna DTaP. Las primeras tres inyecciones se administran a los 2, 4 y 6 meses de edad. La cuarta inyección se aplica entre los 15 y 18 meses de edad, y la quinta cuando el niño entra al colegio, entre los 4 y 6 años de edad. Los padres pueden también proteger a sus bebés manteniéndolos alejados, tanto como sea posible, de personas con tos o síntomas de resfriado.
La protección que ofrece la vacuna contra la tos ferina, el tétanos y la difteria puede disminuir con el tiempo. Antes del 2005, la única vacuna de refuerzo disponible era la combinación de tétanos y difteria (llamada Td), y se recomendaba su administración a adolescentes y adultos cada 10 años. En la actualidad se dispone de vacunas combinadas de refuerzo para adolescentes y adultos contra el tétanos, la difteria y la tos ferina (Tdap). Los preadolescentes deben recibir la dosis de Tdap durante las consultas de rutina de los 11 o 12 años de edad. Los adultos que no recibieron la Tdap durante la preadolescencia o adolescencia deben recibir una dosis de la vacuna Tdap en vez de la vacuna de refuerzo Td. La mayoría de las mujeres embarazadas que no se hayan vacunado previamente con la Tdap, deben recibir una dosis de la vacuna después del parto y antes de irse del hospital o centro de maternidad. Vacunarse con la Tdap es de fundamental importancia para familias con recién nacidos y para personas que tienen bebés a su cargo.
Lo más fácil para los adultos es vacunarse con la Tdap en vez de recibir la siguiente vacuna de refuerzo contra el tétanos, esa vacuna Td que supuestamente debemos recibir cada 10 años. La dosis de Tdap se puede aplicar antes de los 10 años indicados, por lo que es recomendable que los adultos hablen con su proveedor de atención médica para saber qué les conviene más de acuerdo a su situación personal.
Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
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