- Importantes dificultades para concentrarse en los detalles y mantener la atención.
- Para seguir instrucciones.
- Terminar las tareas y organizar sus actividades.
- Que parece no escuchar cuando se le habla directamente.
- Que muchas veces pierde cosas que necesita (lápices, libros, juguetes).
- Que se distrae con tonterías.
- Se muestra descuidado en la realización de las tareas cotidianas.
-O evita actividades que requieren un esfuerzo mental sostenido.
Son cada vez más los casos de déficit atencional (TDAH) como así también aquellos niños que no sufren el trastorno y presentan dificultades para mantener su atención.
La atención es un requisito indispensable para el aprendizaje escolar. Si un niño no está atento no captará la información del docente, de sus compañeros ni de los materiales, por lo que no aprenderá.
Pero no sólo para el aprendizaje escolar se precisa de atención; también para las relaciones sociales. Se necesita prestar atención cuando alguien nos está hablando, para entender lo que nos dice, para preguntarle y pedirle aclaraciones o simplemente para saber cuándo intervenir en la conversación.

Cuando se dice que el niño con déficit de atención tiene problemas de sociabilidad no sólo nos referimos a que su impulsividad puede resultar molesta, sino a que le faltan habilidades sociales atencionales para la convivencia.
Por eso la atención es tan importante. Porque para vivir se necesita atender. Y sin atención la vida puede resultar mucho más difícil.
¿Qué es la atención?
Los seres humanos nos adaptamos continuamente al medio ambiente en el que vivimos mediante las conductas y actividades mentales que desarrollamos y esto lo conseguimos gracias a la actuación en conjunto de diversos procesos como la percepción, la atención, el aprendizaje, la memoria, etcétera.
Pero el medio ambiente se caracteriza por ser muy complejo, porque hay mucha cantidad de información a la que tenemos que responder a veces de forma simultánea, por ejemplo, en casa el televisor está encendido, a la vez estamos manteniendo una conversación, y a la vez estamos limpiando, planchando, estudiando, etcétera. En estos casos el ambiente nos exige que respondamos sólo a una parte de la información (o escuchar lo que sale en la TV o estudiar) o que respondamos a la vez a todas las demandas del ambiente. Pero nuestra capacidad es limitada y no siempre podemos responder adecuadamente a las demandas del ambiente y si lo conseguimos, es gracias a que los procesos atencionales se ponen en marcha. Cuando estos procesos se activan somos más receptivos a lo que pasa en el ambiente y realizamos con más facilidad cualquier actividad o tarea, aunque ésta exija un esfuerzo.
¿Cómo ayudar a un niño con problemas de atención?
Aquí la figura del terapeuta puede ser clave, pero es muy importante saber que también tanto desde casa como en clase, se pueden aplicar técnicas de tratamiento.
Es importante realizar un examen neurológico si aparecen indicadores de sospecha, a veces es necesario incluso el uso de un tratamiento farmacológico (hiperactividad). Si se hace, hay que tener en cuenta que la medicación es sólo una ayuda, porque los problemas de atención deben responder a un tratamiento utilizando algunas técnicas, tales como:
Técnicas cognitivas:
-Entrenamiento en estrategias cognitivas.
-Entrenamiento en autoinstrucciones.
Técnicas conductuales:
-Técnicas operantes
-Autocontrol
Las técnicas cognitivas son procedimientos basados en la utilización del pensamiento y el lenguaje que se pueden concretar en conductas como pensar, razonar o solucionar problemas (conductas cognitivas). Ya sabemos que como cualquier otra habilidad, la atención se adquiere por medio del ejercicio, por lo que es primordial conseguir que el niño se acostumbre a realizar ejercicios de atención de forma sistemática. Básicamente hay que conseguir que el niño aprenda a aprender y aprenda a pensar (no nacen sabiendo aprender, ni nacen sabiendo pensar). Esto es útil para todos los niños y necesario para los que tengan problemas de atención. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es la edad del niño, porque cuanto mayor sea más difícil será mejorar la atención.
Fuente: Psicopedagoga:Julieta Ramírez
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