La convocatoria de la Arquidiócesis de Tucumán resultó exitosa. Personas de todas las edades dijeron sí a la solidaridad, a la integración, a la participación y a la amistad.

Fueron llegando de a poco y al momento de la orden de largada eran casi 3.000, entre participantes y público. La convocatoria de la Arquidiócesis de Tucumán para la tercera edición de la “Maratón por la Vida”, frente al parque Avellaneda, congregó a deportistas natos, pero también a niños, jóvenes y familias completas, varios de cuyos integrantes recibieron trasplantes o fueron sometidos a diálisis.
Una de las que se hizo notar fue la familia Nieto, formada por Néstor, María Antonia, Fátima, Agustina y Agustín. Todos fueron a acompañar a María Antonia, paciente bajo diálisis. “Queremos proteger la vida, por eso estamos aquí”, dijo Néstor. “Estoy emocionada y feliz por haber compartido esta experiencia con varios compañeros de diálisis. Después del problema que sufrí me vinculé más al deporte, sobre todo en caminatas”, apuntó María Antonia.
María Pía Leal, de 18 años, también estuvo entre los presentes. De niña se dedicó a varios deportes, pero hace dos años le descubrieron una enfermedad renal provocada por otra, llamada lupus, de origen psicosomático. Asiste a diálisis, pero eso no la desalienta. “Los jóvenes tenemos mucho optimismo. En el instituto al que asisto pasamos jornadas muy divertidas con los chicos. A pesar de que no nos podemos mover, con la mano libre que nos queda, y de sentados, practicamos juegos de mesa. Y cuando podemos hacemos teatro, salimos a bailar o a hacer algún deporte, como ahora”, sostuvo.
Agenor Rodríguez, de 76 años y Emma Nickler, de 65, son esposos. Participaron caminando. “Llegamos para colaborar y distraernos un poco” dijo él. Ella fue más allá: “dejamos todo para hacer esta prueba. Apoyo esta movida porque mi hijo fue donante: lo mataron siendo remisero. ¿Cómo no podría estar en algo así?”.
POSTALES EN EL PARQUE
- Estuvieron todos. En la organización de la jornada efectuada ayer frente al parque Avellaneda también participaron la Fundación Trasplante y Vida, el Cucai Tucumán y la Municipalidad de la capital. Más allá de lo competitivo, el encuentro resultó una buena ocasión para expresarse a favor de la vida.
Muchos de los participantes enfrentan difíciles situaciones, ya sea por tratamientos de diálisis, trasplantes o dificultades físicas.También hubo pronunciamientos en contra del aborto. A lo largo de la maratón reinaron las muestras de solidaridad, la integración, la participación y la amistad.
- Muy aplaudido. Abel Amaya es un atleta ciego, que corrió junto a su profesor, Rodolfo Cata; lo hicieron unidos por un lazarillo. Fueron a la maratón como práctica y también para apoyar la iniciativa. Abel se prepara para un torneo en el Cenard, que se realizará la semana que viene.

- Detalles. Los ganadores de la prueba competitiva fueron Lucas Santillán y Noelia Esparza. Se entregaron varias menciones especiales: Víctor Salvatierra (atleta trasplantado); Tulio Toledo y Luciano Fuente (niños); Luis y Ramón Morales (nieto y abuelo); Abel Amaya (integración); Víctor Hugo Barrientos (simoqueño, de 73 años, el más veterano). También hubo medallas para los pacientes bajo diálisis y para la posta por la vida, que corrieron Francis Mandanzi (68 años); Manuel Luna (63); Héctor Estévez (70); León Feler (95); René Osan (78); Raúl Villagra (76); Guido Coden (70), Alberto Orfé (78) y Efraín Wachs (91).
- Definición. Padre Marcelo, representante de la Arquidiócesis, dijo: “así como ahora estamos reivindicando la vida mediante el deporte, luego lo haremos a través de la cultura. Se busca tomar conciencia, dar un mensaje sobre que el misterio de la vida debe ser valorado”.
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