
Son, en su mayoría, mujeres, tienen cuarenta años o más y un nivel de estudios medio o alto. Puede que lleven varias décadas con trastornos de la alimentación, es difícil de cuantificar, pero han logrado mantenerlo en secreto a sus familias y amigos, incluidos maridos e hijos.
Este es el perfil emergente que, según el presidente de la asociación jiennense Adaner, Fernando Cruz, llega hasta las consultas hospitalarias especializadas en trastornos de la alimentación y a las oficinas de la provincia de la asociación. Según Cruz, se mantiene, en torno a los 14-15 años, la edad en la que comienza a agudizarse este tipo de males.
Sin embargo, apunta que cada vez es menos extraño que acudan niñas (con 13, 12 e, incluso 11 años). Del mismo modo, no se ha alterado, en las últimas anualidades, la proporción por sexos (de 10 casos, 9 serán mujeres y uno varón). Lo que sí ha variado, aclara el responsable de “Adaner”, es el tope máximo de las personas que se presentan ante estas instancias para solicitar ayuda. Así, en el último año, apunta Fernando Cruz, se ha producido un significativo repunte de féminas que, ya en la madurez, buscan apoyo para sanar de una enfermedad que, posiblemente, han arrastrado desde hace bastante tiempo.
influencia. En su opinión, los cánones de delgadez que prevalecen en la sociedad, la influencia que determinados medios de comunicación y modas tienen sobre las personas de entre 15 y 30 años, asociado a ciertos traumas de la infancia, —“en algunos casos algo tan sencillo como que los padres llamen a los niños ‘gorditos’ de pequeños”, apostilla— hace que la cantidad de afectados sea cada vez más elevada. Según Cruz, en Jaén ha conseguido contenerse el aumento de pacientes gracias al trabajo que desarrolla la Unidad de Trastornos de la Alimentación del Complejo Hospitalario de Jaén y la propia asociación. No obstante, el presidente de “Adaner” recuerda que el peligro continúa latente para los adolescentes. Así, según una encuesta realizada por el Consejo Andaluz de la Juventud, el 50 por ciento no se siente bien con su cuerpo, mientras que el 80 manifiesta su intención de querer adelgazar. Estos datos evidencian, en opinión de Fernando Cruz, que no se puede bajar la guardia en ningún momento ante este tipo de afecciones alimentarias, que cada vez son más comunes.
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