En 1907, el conocido médico psiquiatra y especialista en Neurología, Alöis Alzheimer, describió clínicamente la enfermedad en la paciente Auguste D., que a los 51 años presentó un trastorno clínico de delirio, deterioro progresivo de la memoria y dificultades en el lenguaje con par af asias, pausas en el habla, deterioro de la comprensión, así como de la lectura y escritura, agnosia e incapacidad para la realización de las actividades básicas de la vida diaria.
Auguste falleció a los 56 años en un estado de demencia avanzada. Al realizarle la necropsia, el doctor Alzheimer descubrió una importante atrofia del tejido cerebral, y la aparición en el mismo de numerosos ovillos y placas neurofibrilares no descubiertas hasta ese instante.
En cuanto a los trastornos de la capacidad del habla durante la enfermedad , es conveniente saber que existe afasia cuando hay una lesión cerebral focal en la zona cerebral que afecta al lenguaje, pero también se encuentran afectadas otras funciones superiores.
La mayor parte de los estudiosos del tema coinciden en que se trata de una afasia mixta, en la que aparecen déficits de comprensión y producción. Tampoco descartan que en determinados momentos de la enfermed ad existan similitudes con otras formas de afasia, como la de Wernicke, o la global.
Lo que a fecha de hoy aún no está claro es cuál es el origende las alteraciones del lenguaje, ya que no se sabe con certeza si se deben a una desorganización del sistema cognitivo o son el resultado de la acu mulación de daños en determinadas zonas del cerebro, apuntándose hacia una enfermedad progresiva con afectación del conocimiento pragmáticosemántico que requiere de procesos más complejos dependientes de la memoria que se encuentra seriamente alterada, así como otros sistemas mentales.
EVOLUCIÓN DEL LENGUAJE EN LAS DISTINTAS FASES DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER Este tipo de enfermos parece ser que presentan una evolución similar tanto en la evolución y desarrollo del lenguaje como en la sintomatología lingüística, siendo habitual en la mayor parte de las demencias degenerativas primarias, como es el Alzhéimer.
Aunque desde el punto de vista neurológico esta enfermedad se divide en siete estadios o fases, nosotros la hemos dividido en tres etapas para resumirlo, simplificarlo y entenderlo mejor: inicial, media o moderada, grave o final.
En la primera fase o etapa inicial Los primeros síntomas que se observan corresponden al empobrecimiento de las expresiones y frases, existiendo asimismo una paulatina disminución de la iniciativa para hablar. Por lo general el paciente es consc iente de lo que le pasa y debido a eso procura que todos aquellos que le r odean (familia e incluso los compañeros del trabajo), no se den cuenta de lo que le pasa. Procura mantenerse al margen de comentarios, de participar en actividades con los demás; en defi nitiva, se autoexcluye.
En numerosas ocasiones dicen: «No me acuerdo de las cosas que acabo d e decir o hacer, cada día que pasa me doy más cuenta de que estoy perdiendo la cabeza».
En la primera fase de la enfermedad observamos que los pacientes tie-en un lenguaje más pobre que otras personas que no padecen demencia, e iterando una y otra vez la misma idea. Pero estos enfermos gozan aún de un amplio repertorio lingüístico, por lo que estos defectos pueden deberse a la aparición de depresión, así como al propio retraimiento de la persona n la relación con los demás, a la posible frustración definida como la ver-al ización de insatisfacción (no encuentra las palabras que quiere expresar) hecha por la propia persona enferma a la hora de generar el lenguaje.
Sin embargo, en los ejercicios de sintaxis, vemos que está preservada a capacidad para realizar y construir frases sintácticamente. Las explica-iones dadas por los teóricos del lenguaje y neurólogos respecto a estas ificultades expresan que pueden ser debidas a la desorganización de la memoria semántica, o quizás ésta puede estar preservada, pero no existe cceso a la misma debido a la pérdida de información o a defectos en la representación del lenguaje.
En esta etapa inicial no suele haber problemas de comprensión, sin embargo, a medida que la propia demencia va progresando, comienzan a aparecer las dificultades para comprender frases e ideas complejas.
La escritura es una tarea cognitiva compleja que aparece alterada en el
inicio de la enfermedad, siendo la principal característica las alteraciones léxico-semánticas con múltiples errores agráficos, indicativos fundamentales en el desarrollo de demencia, coincidiendo las alteraciones leves de escritura con un grado leve de demencia.
Según los investigadores, la escritura es una compleja tarea cognitiva, por lo que el tipo de errores agráficos puede mostrar el deterioro cognitivo. Incluso existen científicos y neurólogos que consideran la agrafia como un síntoma temprano de demencia, aunque a día de hoy no hay unanimidad al respecto.
Los enfermos de alzhéimer presentan ciertas dificultades en la lectura correspondientes a una afectación leve de la enfermedad, siendo la evolución de la misma pareja al deterioro en la habilidad lectora. Sin embargo, dicha capacidad permanece más preservada que la de escritura o la de denominación, habiéndose comprobado que la lectura mecánica, generalmente, es uno de los aspectos más resistentes al deterioro.
Para otros autores, en las demencias las paragrafías se evidencian incluso antes que las dificultades en el lenguaje oral, aunque existen discrepancias entre unos y otros respecto a esto.
En la segunda fase o etapa moderada Lo más característico de esta etapa es la aparición de la afasia, la agnosia y la apraxia, aunque al inicio son leves. Quedan afectadas las zonas del ne ocórtex cerebral, fundamentalmente en las áreas premotora y parietal posterior.
La afasia es de tipo mixto receptivo-expresivo, pero permanece la anomia, el lenguaje verbal más o menos fluido, la repetición se mantiene preservada y existe un marcado deterioro de la comprensión.
Para diversos investigadores el comienzo temprano de la afasia va asociado a una acelerada evolución de la enfermedad, ya que implicaría la e xistencia de signos neurológicos importantes, lo que indicaría un mal pronóstico.
En esta fase el lenguaje se vuelve más pobre, disminuyen las palabras y frases, se muestran dificultades importantes para reconocer objetos, denominarlos y se producen alteraciones numerosas en el léxico, dando lugar a la e colalia, circunloquios y errores parafásicos, lo que coincide con un lenguaje pobre y vacío de contenido que va aumentando según evoluciona la enferm ed ad. Los problemas de comprensión sintáctica serán los más afectados.
Los errores en la comprensión también aumentan, aunque la repetición suele mantenerse preservada, así como la capacidad para leer en voz alta (lo que no implica que la persona enferma comprenda lo que está leyendo). Por el contrario, la capacidad para mantener proposiciones abstractas se halla notablemente deteriorada.
En la tercera fase o etapa avanzada La persona enferma va a presentar un deterioro generalizado muy importante, ya que la demencia ha evolucionado paulatinamente alcanzando
un grado de afectación significativo. La afasia y la apatía son grandes, por lo que el lenguaje ha decrecido notablemente y el paciente carece de ini ciativa para comunicarse o hablar.
La ecolalia y anomia son cada vez mayores, así como los problemas si ntácticos, por lo que las expresiones son cada vez más incomprensibles (llegan a reducirse a meras sílabas).
La capacidad de comprender se encuentra igualmente muy afectada, existiendo incluso dificultades en las órdenes simples, e incluso se ven mermadas tanto la capacidad de leer como la de escribir, por lo que la incapacidad es grave. Lo habitual es encontrarnos con una situación de afasia general con mutismo asociada a la propia incapacidad.
Es un momento muy duro, ya no tanto para el paciente (que no es capaz de entender lo que le pasa) como para su familia y cuidador (ellos no l e entienden a él, ni él a ellos). Sin lugar a dudas, cuando un ser humano es privado de la comunicación, autonomía y conciencia está abocado a la mayor incapacidad, física (llegan a terminar en numerosas ocasiones en posición fetal) y mental.
Al final de la enfermedad su existencia puede verse convertida en un circuito cama-sillón, pasando en numerosas ocasiones al encamamiento prolongado y a llevar una vida vegetativa, respondiendo a veces con mon os ílabos o sonidos guturales, aunque lo más habitual es una ausencia total de lenguaje, con los problemas que ello ocasiona en los cuidadores debido a la dificultad para comunicarse con el enfermo.
Fuente: Comunicación eficaz en la enfermedad de Alzheimer
Juan Santiago Martín Duarte Enfermero Gerontológico, Juan Gonzalo Castilla Rilo Psicólogo Gerontólogo, M.ª Jesús Morala del Campo Directora de Comunicación